En Santa Ana, los encargados del gobierno local han comenzado la modificación de diferentes calles cercanas al casco antiguo con el propósito de mover gradualmente a los comerciantes situados en las proximidades del parque Libertad. La obra contempla labores de nivelación, colocación de luces, señalización, y la instalación de estructuras metálicas que servirán para la comercialización de varios productos.
Según funcionarios municipales, la meta es descongestionar el corazón comercial de la ciudad, devolviendo el paso peatonal y vehicular a calles que actualmente permanecen bloqueadas por estructuras improvisadas. Asimismo, se busca garantizar condiciones más higiénicas, seguras y organizadas para los comerciantes, quienes han manifestado durante años su necesidad de contar con espacios adecuados para desarrollar su actividad económica.
Al mismo tiempo, en San Miguel se está desarrollando una zona de cerca de 8.000 metros cuadrados, situada en las proximidades del mercado Colón. El plan incluye el traslado de numerosos comerciantes ambulantes que durante años han estado en los alrededores de la catedral y otras calles del centro de la ciudad.
Las tareas de acondicionamiento en este municipio abarcan el asfaltado del suelo, la colocación de sistemas de desagüe para lluvia y la edificación de estructuras ligeras que resguarden del sol y de las precipitaciones. La meta es proporcionar un área más funcional e higiénica, sin afectar la actividad comercial que es el medio de vida de miles de familias.
Tanto en Santa Ana como en San Miguel, las alcaldías han sostenido mesas de diálogo con los comerciantes informales a fin de facilitar una transición sin confrontaciones. Las autoridades han subrayado que la reubicación no implica el desalojo forzoso ni la eliminación del comercio informal, sino su regulación y ordenamiento en zonas que permitan la convivencia armónica entre comercio, tránsito y recreación ciudadana.
Los portavoces de las asociaciones de comerciantes han manifestado una combinación de esperanza y cautela ante estas acciones. Aunque algunos valoran favorablemente la propuesta de tener lugares más seguros y organizados, otros muestran preocupaciones relacionadas con el emplazamiento, la afluencia de clientes y las circunstancias económicas en los nuevos lugares.
El traslado es parte de una estrategia más extensa dirigida a reorganizar el comercio informal a nivel nacional. Con estas medidas, también se pretende aliviar la acumulación de desechos, embellecer el entorno urbano y fomentar el turismo local en las áreas históricas, que con frecuencia son descuidadas debido a la presencia masiva de vendedores ambulantes.
Ambas municipalidades han enfatizado que los operativos se llevarán a cabo de forma escalonada y en coordinación con cuerpos de seguridad, personal técnico y equipos sociales. Además, se prevé la entrega de carnés, la regulación de horarios y la implementación de capacitaciones para fortalecer la gestión comercial de los vendedores reubicados.
Estas acciones reflejan una creciente voluntad institucional por recuperar el orden en el espacio público sin criminalizar el trabajo informal, apostando por un modelo que combine desarrollo urbano con inclusión económica. En los próximos meses, se evaluará el impacto de estas reubicaciones y se determinarán ajustes necesarios para garantizar su sostenibilidad y aceptación comunitaria.

