El Salvador actualizó los precios de gasolina y diésel para la quincena del 17 de febrero al 2 de marzo de 2026. La gasolina superior baja ligeramente, la regular permanece sin cambios y el diésel sube en todo el país, configurando un panorama mixto para consumidores y empresas.
Panorama de la quincena: ligera baja en la gasolina superior, continuidad en la regular y mayor presión sobre el diésel
La Dirección General de Energía, Hidrocarburos y Minas (DGEHM) divulgó los precios de referencia que regirán durante la segunda quincena de febrero y los primeros días de marzo de 2026. El ajuste consolida tres tendencias simultáneas: una reducción acotada en la gasolina superior, la continuidad del precio en la gasolina regular y un incremento moderado en el diésel. Aunque se trata de movimientos de pocos centavos por galón, su efecto acumulado puede ser significativo al cierre del mes, en especial para quienes utilizan el vehículo como herramienta de trabajo o para las empresas con alta demanda de transporte.
En El Salvador, los precios varían ligeramente según la región, como suele ocurrir. En la zona Central, el galón de gasolina superior ronda los 3.77 dólares, mientras que la regular se sitúa en 3.54 y el diésel en 3.46. En la zona Occidental, las tarifas quedan en 3.78, 3.55 y 3.47, respectivamente. Para la zona Oriental, los indicadores se elevan a 3.81 para la superior, 3.58 para la regular y 3.51 para el diésel. Estos datos evidencian una reducción de 0.03 dólares en la gasolina superior en todas las zonas, estabilidad en la regular y un incremento nacional de 0.02 dólares por galón en el diésel.
Este patrón mixto responde a dinámicas de oferta y demanda específicas de cada producto. Las gasolinas, particularmente la superior, se ven influidas por inventarios relativamente holgados y una demanda que no ha mostrado picos inusuales, permitiendo pequeños descensos. En contraste, el diésel, esencial para el transporte de carga y diversas actividades productivas, registra una presión al alza consistente con un consumo más firme en cadenas logísticas y sectores industriales.
Cómo impactan estos cambios en el presupuesto familiar y la planificación diaria
Para los hogares, variaciones de uno o dos centavos por galón pueden parecer marginales, pero se vuelven relevantes cuando se multiplican por el volumen de consumo mensual. Quienes utilizan gasolina superior verán un leve respiro en el gasto de combustible, lo que, con hábitos de manejo eficientes, puede traducirse en un ahorro tangible al cierre de la quincena. Los usuarios de gasolina regular no notarán cambios en caja, por lo que la disciplina en el mantenimiento del vehículo y la elección de rutas seguirá siendo el principal factor de control de costos.
En el caso de quienes dependen del diésel, el ajuste al alza se refleja con rapidez en presupuestos personales y familiares cuando el uso del vehículo es intensivo, como sucede con repartidores, transporte escolar o servicios técnicos a domicilio. La recomendación práctica es monitorear los precios de referencia, comparar entre estaciones de servicio cercanas y evitar desplazamientos innecesarios, especialmente en horarios de alto tráfico que elevan el consumo por congestión.
El efecto indirecto también merece atención. En la medida en que el diésel encarece ligeramente, los servicios que dependen del transporte de mercancías pueden enfrentar incrementos en costos operativos, con la posibilidad de que se trasladen parcialmente al consumidor final. Aunque el aumento es modesto, mantener hábitos de consumo informados y planificados ayuda a amortiguar cualquier traspaso eventual de costos.
Repercusiones para empresas: logística, márgenes y decisiones operativas
Para las empresas, particularmente las de distribución, comercio mayorista y manufactura con cadenas de suministro extensas, el precio del diésel es un insumo clave. Un incremento de 0.02 dólares por galón no altera por sí solo una estructura de costos, pero sí exige atención cuando coincide con otras presiones, como tarifas de transporte marítimo, costos de almacenamiento o ajustes salariales. Optimizar rutas, consolidar cargas y programar entregas en franjas horarias de menor congestión puede compensar con creces ese diferencial.
En negocios con flotas propias, el mantenimiento preventivo —alineación, presión de llantas, filtros limpios— tiene un impacto directo en el rendimiento por galón. Asimismo, la capacitación de conductores en técnicas de conducción eficiente, el uso de telemetría para monitorear hábitos de manejo y la renovación gradual de unidades por modelos más eficientes se traducen en ahorros sostenibles. Para quienes subcontratan transporte, renegociar cláusulas de ajuste por combustible con proveedurías puede brindar mayor previsibilidad de caja.
Las empresas con exposición a gasolina superior y regular —por ejemplo, servicios de campo con vehículos livianos— encuentran en la estabilidad y el ligero descenso un respiro temporal. No obstante, el seguimiento semanal de referencias y la comparación entre estaciones en corredores habituales siguen siendo buenas prácticas para cuidar márgenes, sobre todo en negocios de alta rotación y márgenes estrechos.
Elementos que impulsan las variaciones: dinámica internacional, niveles de stock y efectos estacionales
La DGEHM adjudica las fluctuaciones de esta quincena a una mezcla de factores internacionales y regionales, donde en el ámbito global la evolución del crudo en mercados de referencia como Brent y WTI sigue actuando como base para los precios de los refinados, mientras que ajustes en la oferta —derivados de decisiones de grandes productores o de interrupciones momentáneas— junto con variaciones en la demanda —impulsadas por la actividad industrial y la movilidad— inciden directamente en los valores finales.
Los inventarios de combustibles en Estados Unidos, un indicador que en Centroamérica se monitorea con especial atención, han exhibido variaciones distintas según el tipo de producto. Las existencias relativamente holgadas de gasolinas suelen ejercer presión a la baja sobre las cotizaciones, mientras que los niveles más estrechos de destilados medios (como el diésel) acostumbran a sostener valores más elevados, especialmente cuando coinciden con momentos de mayor demanda estacional vinculada a actividades industriales, agrícolas o a necesidades de calefacción en el hemisferio norte.
A esto se añaden los gastos logísticos internacionales —como seguros y transporte marítimo— junto con factores propios de cada región, entre ellos la demanda vinculada a ciclos agrícolas o a incrementos en la actividad constructiva, de modo que en fases de mayor consumo o de presión logística, incluso variaciones menores terminan reflejándose en las referencias quincenales.
Recomendaciones prácticas para ahorrar combustible sin sacrificar movilidad
Tanto para conductores particulares como para flotas, hay medidas sencillas que reducen el gasto en combustible sin comprometer la operatividad:
- Mantenimiento al día: un motor con filtros en buen estado, bujías revisadas y la presión de los neumáticos ajustada puede ofrecer un desempeño notablemente superior.
- Planificación de rutas: esquivar trayectos con tráfico intenso y reunir varias diligencias en un mismo recorrido contribuye a disminuir tanto el consumo como el desgaste del automóvil.
- Conducción eficiente: aplicar aceleraciones progresivas, mantener velocidades estables y prever las frenadas reduce la demanda de combustible; además, usar el aire acondicionado con mesura también aporta.
- Comparación de precios: verificar distintas estaciones de servicio dentro del recorrido habitual permite aprovechar diferencias mínimas que, al finalizar el mes, se reflejan en el gasto.
- Carga inteligente: retirar peso que no se necesita y eliminar accesorios que generen resistencia aerodinámica, como portaequipajes sin uso, favorece un mejor rendimiento por galón.
Estas prácticas, mantenidas de forma constante, terminan funcionando como una rebaja gestionada por cuenta propia, especialmente útil cuando los ajustes quincenales no necesariamente avanzan en la misma dirección para todos los combustibles.
Lectura regional de precios y qué esperar en las próximas semanas
Las variaciones entre las zonas Central, Occidental y Oriental responden a los gastos internos de transporte y logística, además del entorno competitivo propio de las estaciones de servicio locales. En este periodo, la zona Oriental registra los valores más elevados en las tres categorías, mientras que la Central conserva los rangos más bajos o moderados. Para quienes se desplazan entre distintas áreas, resulta útil planificar la recarga en lugares con tarifas más favorables, siempre considerando el tiempo y la distancia involucrados.
En cuanto al panorama inmediato, las variaciones posteriores dependerán de cómo se comporten los precios del petróleo, la gestión de inventarios y la demanda en cada región; la estabilidad en la gasolina regular podría extenderse si los niveles de existencias continúan siendo holgados, mientras que el desempeño del diésel permanecerá estrechamente vinculado al ritmo del transporte de carga y a los costos internacionales de los destilados, por lo que seguir los comunicados de la DGEHM facilita anticipar movimientos y ajustar los presupuestos a tiempo.
Por qué estos precios importan para la economía y la inflación
El combustible funciona como un insumo transversal: afecta el costo de mover bienes, prestar servicios y producir. Por eso, sus variaciones, por pequeñas que sean, operan como termómetro de la actividad y pueden tener implicaciones sobre la inflación. Un aumento sostenido del diésel, por ejemplo, encarece la logística y empuja a algunos sectores a revisar listas de precios. En cambio, reducciones o estabilidad en gasolinas facilitan que los hogares mantengan su patrón de consumo sin recortes abruptos.
Para la política económica, contar con precios de referencia transparentes y oportunos mejora la toma de decisiones privadas y públicas. Empresas y familias ajustan planes de gasto, mientras que los planificadores monitorean los posibles efectos de segunda vuelta sobre inflación y crecimiento. En este contexto, la comunicación clara por parte de la autoridad contribuye a anclar expectativas y a evitar interpretaciones exageradas ante ajustes moderados.
Una quincena de señales mixtas que exige gestión inteligente del gasto
El cuadro de esta quincena combina un alivio para quienes cargan gasolina superior, continuidad para usuarios de regular y una presión leve para quienes dependen del diésel. Si bien los montos por galón cambian solo algunos centavos, su efecto acumulado a lo largo del mes y del trimestre es real, en especial para presupuestos ajustados y operaciones intensivas en transporte. La mejor respuesta es la gestión informada: consultar las referencias oficiales, comparar en estaciones cercanas y adoptar hábitos de conducción y mantenimiento que reduzcan el consumo.
A escala general, estas variaciones se alinean con las tendencias internacionales de oferta y demanda de refinados, junto con los niveles de inventarios y los costos asociados a la logística global. Para familias y negocios, resulta esencial anticiparse con información reciente e identificar alternativas de ahorro que, al acumularse, permitan sostener las finanzas bajo control. Con una gestión ordenada y la revisión constante de los datos de la DGEHM, se pueden enfrentar periodos con señales mixtas de manera más previsible, sin comprometer la productividad ni la movilidad.
